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Per començar

Divendres 26 de febrer de 2021

   TEMA:  “SINCRONIZACIÓN FAMILIAR EN UN DUELO”

    INTRODUCCIÓN:

   Un viernes más y volvemos a reencontrarnos con todos vosotros abriendo una ventana a unos sentimientos y vivencias que no son fáciles de compartir, porque el tiempo trabajado nos ha dado las herramientas y los recursos para volver a vivir, no para olvidar, y poder dejar escrito el proceso en temas que os puedan ayudar a conocer vuestro proceso desde la normalidad.

   Recordad que un duelo no es un año, ni dos, ni tres…, es un proceso de aprendizaje y como aprendizaje de vida que es, no es fácil sacar nota, pero con fuerza de voluntad y sin perder la esperanza, se consigue lo que nos propongamos.

Victor Küppers: “Que nadie se acerque a ti, sin que al irse se sienta más feliz”
  • SINCRONIZACIÓN FAMILIAR EN EL DUELO, por Rosa Maria M.

   Sincronizar a la familia en tiempos tranquilos es relativamente fácil. Aceptamos las características de cada uno, que si a unos les gusta esto o aquello, que si necesitan mayor o menor atención para explicarnos sus cosas… y no le damos mayor importancia, puesto que el amor que nos tenemos y nuestra paz interior, nos permiten ser benévolos.

   Pero cuando nuestra familia recibe el impacto que genera la muerte de un ser querido, se produce un tsunami de sentimientos y de dolor que nos bloquean a todos de un modo u otro.

   Cada tipo de bloqueo es absolutamente personal y nadie tiene, ni debemos esperarlo, las mismas reacciones ante los mismos hechos.

  Tal como comentamos en “Maneras de hacer el duelo”, hemos de tener en cuenta:

  • La manera de ser de cada uno de los componentes de la familia.
  • Las circunstancias que le rodean.
  • Su propio entorno.
  • También tiene mucha influencia la edad de cada uno de los allegados.

   Cada uno hará el duelo teniendo en cuenta sus distintas personalidades:

  • Uno no querrá hablar ni oír hablar del tema.
  • Otro querrá que ese sea el único tema de diálogo.
  • Otro llorará todo el día,
  • y al otro nunca se le ve llorar.

   Podríamos extendernos en una larga lista según las características de cada cual, que hemos observado oyendo a diferentes personas de los grupos de duelo. Pero lo que es absolutamente cierto es que TODOS tienen el alma rota.

Un paso más es conseguir que podamos entender la actitud ante estas situaciones, dejando por un momento las nuestras de lado, hemos de intentar entenderlos, mirarles a los ojos, escucharles, oír sus razones, respetar sus silencios y sus llantos.

   Intentemos hacer encajar con todas las diferencias y el máximo respeto el engranaje de toda la familia, porque si siempre hemos estado unidos por los hilos del amor que nos tenemos, no hemos de permitir que se rompan ahora y hemos de reforzarlos más, si cabe, para seguir unidos, ir de la mano todos para no perdernos en estos momentos tan difíciles.

   A pesar del dolor, tengamos claros estos conceptos:

  • Hemos de saber escuchar al otro para recibir su espíritu en nuestro corazón, no en nuestra mente.
  • Hemos de ensanchar el camino para que se haga más amable y suave de caminar.

   Rosa María M.

  • SINCRONIZACIÓN FAMILIAR EN UN DUELO, por Montse Larré.

   Si partimos de que cada persona es única y de que cada uno reaccionamos de manera diferente frente a las diversas cosas que nos ocurren en el transcurso de nuestra vida, podemos decir que la manera de afrontar un duelo, una de las cosas que más nos marcan, cada persona la afronta como puede, como sabe y de la forma en que cada uno es capaz de asumirlo.

   Cuando yo perdí a mi hija, pensé que era lo peor que le puede pasar a un ser humano, pero con el tiempo y colaborando y asistiendo a distintos grupos de duelo, en los que me encontraba a personas que habían perdido a la pareja, padres, madres, hermanos, amigos, me di cuenta que no hay rangos para el dolor, que el amor no se puede medir, que el perder a alguien que se quiere tanto no está baremado, no tiene niveles, es una mezcla de lo que sentimos por esa persona, lo que aquella persona significa para nosotros, esa capacidad de conexión que habíamos establecido en el transcurso de la relación.

   Piensen por un momento y a ver si alguien de Vds. me podría contestar: ¿qué es peor perder un padre o perder una madre? A qué no se puede responder, cada uno necesitaba a su padre tanto como a su madre, dependiendo de la relación y de la conexión que hubiéramos tenido con cada uno de ellos.

   En un núcleo familiar, cuando falta un miembro del mismo, es imposible que pueda haber un sentimiento uniforme, tanto por la relación individual de cada uno de ellos con el que se ha ido, como por la forma de ser de cada uno y si entendemos esto podremos vivir mucho mejor. Lo idóneo es pensar que cada uno lo debe hacer a su manera, habrá quien lo exteriorice más que otro.

   Las manifestaciones de cariño también dependen de cada uno, pero no por ello quiere decir que unos le querían más que otros, sino que, como he dicho al principio, todos somos únicos y una experiencia tan dolorosa es imposible que dentro del mismo núcleo familiar se manifieste de la misma forma, unos querrán nombrarla y recordarla, otros no podrán pronunciar su nombre en mucho tiempo, otros tirarán todos sus cosas, otros no podrán apartarse de la cosa más insignificante, otros irán al cementerio a llevarle flores a menudo, otros no lo pisarán nunca más, solo les digo que todo es correcto, nada es mejor ni peor, solo que debemos hacer aquello que nuestro corazón nos diga, no forzar nada y pensar que en todo momento hacemos lo que nos toca y sobre todas las cosas, si queremos que ese núcleo siga vivo, hay que practicar el respeto, respeto y más respeto y siempre recordar que los años en los que estuvimos al lado de esa persona, marcó para siempre nuestra vida, como dijo la escritora peruana Isabel Allende “La muerte no existe, la gente solo muere cuando la olvidan, siempre estaré contigo”.

   Montse Larré

  • SINCRONIZACIÓN FAMILIAR EN DUELO, por Maria Dolors Estivill

   Tenía 45 años cuando mi vida era un castillo, con momentos de muchos colores que, con mi marido, habíamos construido y donde dos chiquillos muy distintos uno del otro, hacía que todo tuviera sentido. Era el camino parecido al que muchas parejas amigas hacían. Poco a poco íbamos construyendo un futuro que entonces creíamos que algún día iban a cumplirse felizmente todos nuestros sueños.

   Pero un 20 de Diciembre de hace muchos años, la muerte llamó a nuestro hogar, Andrés, mi hijo mayor, según el misterio que ya no persigo haciéndome preguntas, le llamó para irse a su Cielo, cuando la muerte arrasó con mi castillo y me quedé ahogándome en su foso. Contemplaba las ruinas que sabía no volvería a construir y, entonces, fue tanto el dolor, que quise morir.

   Hago esta introducción porque después de su marcha, me di cuenta que con él, mi hogar me era desconocido totalmente. El silencio y las lágrimas eran las únicas  palabras que hacían ruido y no me dejaban ver ni sentir el gran dolor de mi marido y de mi otro hijo adolescente.

   Al mes desperté a una realidad que no quería vivir. Había otros dos grandes dolores distintos al mío que debía conocer, acompañar y volver a convivir con ellos, pero no sabía cómo.

   Los tres somos muy distintos y manual de convivencia no lo había y mi entorno se había paralizado.

   El vacío no puedo describirlo. Pero supe que debía encontrar cómo aprender de él, y quise ser amigo de él para dialogar y desentrañar qué me pedía. Simplemente me enseñó la palabra mágica,” respetarlos”.

  • El respeto a dejar hacer el duelo que ellos como podían, entendían y querían hacer.
  • Dejar que cada uno tomara el camino que le dictara su corazón.

    Lo que sí yo puedo compartir es que:

.- Primero, se anda a ciegas.

.- Luego, necesitas un bastón, o varios, donde apoyar tus pasos.

.- Sentarte en el trayecto de tu caminar cuando lo necesites para reponerte del esfuerzo. Descansar y encontrar nuevas energías, aunque sean  mínimas, para seguir caminando.

 .- En este caminar te servirán tus propias necesidades, tus recursos y tu sabiduría, la que habita en todos nosotros y que, poco a poco, encontramos.

   Pero ¿por dónde empezar si somos tan distintos?

   Hago un salto a mis vivencias para hablaros del tema del que, hoy, os planteamos para conseguir que todos quienes asisten a los Grupos, puedan sincronizar los duelos, que se dan generalmente en la mayoría de las familias que deben vivir el Duelo por la pérdida del ser querido.

   No es nada fácil, es un gran trabajo, sean uno, dos, tres, cuatro…, los miembros de una familia. Cada uno hará el duelo que quiere, puede o le dicte su sentir.

   Si todos pretendemos hacer el mismo duelo, no es fácil. Conozco, contados los casos,  en mis 27 años de experiencia, quienes lo han conseguido.

   ¿Dónde está la solución para llegar un día a vivir, no como antes, pero si encontrar el diálogo, los besos, los abrazos, un “te quiero” y el calor de un nuevo hogar?:

  “Respetando el camino que cada uno quiera hacer, siempre vigilando cómo ayudarles en sus peticiones y queriéndoles mucho”.

  • Unos necesitan hablar de la persona que nos ha dejado.
  • Otros no, pues les duele demasiado y no encuentran las palabras y es el silencio el que les da más sosiego.
  • Otros, pasan mucho tiempo llorando.
  • Otros, les es imposible llorar y si lo hacen, lo hacen en su soledad.
  • Otros, necesitan visitar el último lugar donde depositaron el último adiós.
  • Otros, no les es nada fácil ir y no pueden entender el camino de su pareja, de su hijos, de su familia, de amigos…
  • Cada uno hace lo que puede.
  • Todos, necesitan su tiempo, su ritmo, su velocidad  y sus recursos que sí los tienen, pero sin encorrerles,

   Si algún día nos queremos encontrar y volver a vivir, quizás, no en el castillo del pasado, pero sí en una casita con muchas ventanas, donde la luz de la paz y el sosiego, nos inunden a todos, para ello nos debemos de aliar con: El respeto, la esperanza y la paciencia.

   Más tarde me di cuenta que cuanto más trabajaba para encontrar paz y acunar mis lágrimas, fui el espejo que mi querida familia necesitaba.

“Si tú estás bien, ellos están bien”.

   Siempre lo tengo muy presente, debemos cuidarnos para saber cuidar a quienes queremos, es fundamental.

   Un Grupo de Duelo, el nuestro, es como ir a la escuela para saber leer y seguir escribiendo nuestra historia y si puede ser, aprobar la carrera llamada VIDA.

    A nuestro “Grupo de Duelo”, muchos de los asistentes lo llaman “GRUPO DE VIDA”. Es un camino para volver a vivir. Es un hecho. Las estadísticas que podemos presentar, están muy lejos de las que he leído, derivadas de un duelo no trabajado.

   Para mí, el respeto es fundamental para que un día, donde habitó el dolor, habiten los recuerdos y éstos sean dulces”. 

   María Dolors Estivill (Lola)

Video: Rozalén – Aves Enjauladas (Versión Acústica)

   Fins el proper divendres dia 12 de març del 2021

   Un abrazo, Una abraçada

   María Dolors Estivill Martínez (Lola)

One thought on “Divendres 26 de febrer de 2021

  1. Antes de que tuviera que pasar por esté trance pensaba, no lo entiendo porqué habiendo pasado tanto tiempo aún esta así. Pero cuando te llega él momento té das cuenta de muchas cosas. No existe él tiempo cada uno tiene el suyo, se pasa por muchas etapas y la añoranza y el vacío con forme pasa él tiempo es más grande y personalmente después de dos años aún no me lo creo. Esta situación de pandemia qué estamos viviendo no ayuda a como yo digo a aprender a vivir sin ellos. Tenemos que ir superando el día a día hasta qué podamos volver a reir y disfrutar los momentos de las pequeñas cosas. Aunque me falte mi otra mitad tengo que conseguir sin prisas a aprender a disfrutar por mi y por el. Es lo qué el hubiera querido

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